Cómo es la primera sesión de terapia sexual
Las preguntas que nadie se atreve a hacer por teléfono antes de pedir cita son casi siempre las mismas: ¿me van a explorar? ¿tengo que desnudarme? ¿voy a tener que contar mi vida sexual entera el primer día? ¿y si me da vergüenza hablar?
No hay ninguna exploración física. Ni ese día ni ningún otro. La terapia sexual es una conversación: se habla de lo que te pasa, de cuándo empezó, de qué has intentado ya y de qué esperas. Nada más.
Lo primero, porque es el miedo que más frena: no hay exploración
Es la duda que más aparece y la que menos se pregunta en voz alta, porque da apuro.
La terapia sexual es un proceso psicológico, no médico. No hay camilla, no hay revisión, no hay que desnudarse, no se mira nada. Si alguna vez has ido al ginecólogo o al urólogo por algo de esto, esto no se parece en nada.
Lo único que vas a hacer en esa sesión es hablar. Y solo de lo que tú quieras contar.
Qué es una sexóloga y qué no es
Conviene aclararlo porque hay mucha confusión con el término.
Una sexóloga, en este contexto, es una psicóloga sanitaria con formación específica en sexualidad. Trabaja con lo psicológico, lo relacional y lo aprendido: las creencias sobre el sexo, el contexto, la ansiedad de rendimiento, la comunicación con la pareja, la historia personal de cada uno.
Lo que no hace es diagnosticar ni tratar lo orgánico. Para eso están la ginecología, la urología, la endocrinología y la fisioterapia de suelo pélvico, y muchas veces lo ideal es que vayan en paralelo. De eso te hablo un poco más abajo.
¿Y si lo mío es una tontería?
Esta es la otra pregunta que frena a mucha gente durante años. Te la contesto rápido: no hace falta que lo que te pasa tenga nombre, ni que sea grave, ni que lleve mucho tiempo. Estos son motivos de consulta igual de válidos todos:
Si prefieres los nombres técnicos, porque a veces ayuda ponerle una palabra: anorgasmia, dispareunia, vaginismo, deseo sexual hipoactivo, disfunción eréctil, eyaculación precoz. Pero no hace falta llegar con un término para pedir cita, y tampoco hace falta tener un diagnóstico.
Y al revés también vale: hay gente que viene sin ninguna dificultad concreta, solo con la sensación de no haber decidido nunca nada de su propia sexualidad. Eso también es motivo de consulta. Si quieres ver los motivos más frecuentes con más detalle, están en la página de terapia sexual online.
¿Voy sola o con mi pareja?
Las dos cosas valen, y es una diferencia importante con la terapia de pareja, donde la primera sesión siempre es conjunta.
En terapia sexual la mayoría de las personas vienen solas, incluso cuando la dificultad aparece dentro de una relación. Tiene sentido: hay cosas que conviene entender primero contigo misma antes de ponerlas encima de la mesa entre dos.
Y si la dificultad está sobre todo en la dinámica de la pareja —no en el deseo o en el cuerpo de uno, sino en cómo os tratáis o cómo os comunicáis— entonces puede tener más sentido empezar por terapia de pareja, o combinarlas. Eso se decide en la valoración, no hace falta que lo tengas claro antes.
Qué se habla exactamente
No hace falta que lleves nada preparado ni que sepas ponerle nombre a lo que te pasa. Las preguntas suelen ir por aquí:
- Qué te trae ahora. Qué notas, desde cuándo, y por qué has pedido cita en este momento y no hace un año.
- Si pasa siempre o solo a veces. Con una pareja concreta o con todas, a solas o acompañada. Esto da muchísima información.
- Qué has intentado ya. Para no repetir lo que no funcionó.
- Cómo es tu contexto. Estrés, descanso, medicación, cómo está la relación, qué pasa en tu vida ahora mismo. El cuerpo no responde al margen de todo eso.
- Qué aprendiste sobre el sexo. Qué se decía o no se decía en tu casa, qué creías que tenía que ser.
- Qué te gustaría que fuera distinto. Y aquí a veces aparece la primera sorpresa, porque no siempre es lo que una creía.
Y una cosa importante: no tienes que contarlo todo el primer día. Hay personas que llegan con una historia de abuso, con una experiencia que no han contado nunca o con algo que les da muchísima vergüenza. No hace falta ponerlo encima de la mesa en la sesión uno. Se va al ritmo que tú puedas sostener, y eso se dice en voz alta desde el principio. Si es tu caso, también puede ayudarte leer cómo se trabaja un abuso sexual en terapia.
Lo que no va a pasar
Nadie te va a explorar ni te va a pedir que te desnudes
Ni en la primera sesión ni en ninguna. Es una conversación por videollamada, desde tu casa.
No tienes que hacer nada delante de nadie
Los ejercicios que se mandan, cuando se mandan, se hacen en tu casa, en tu intimidad y a tu ritmo. Y se acuerdan contigo antes: nadie te va a mandar hacer algo con lo que no estés de acuerdo.
No te va a juzgar nadie
Ni por lo que te gusta, ni por lo que no has hecho nunca, ni por lo que has hecho, ni por con cuánta gente, ni por tus fantasías. Si algo te preocupa precisamente por eso, puedes decirlo el primer día y verás que no pasa nada.
No te van a dar una receta ni un truco
La primera sesión sirve para entender qué está pasando, no para resolverlo. Quien te prometa una solución en una hora te está vendiendo algo.
No hace falta que tengas pareja
Mucha gente viene sin relación, y los motivos de consulta son igual de válidos: dolor, falta de deseo, dificultad para llegar al orgasmo, vergüenza con el propio cuerpo, o querer entender cómo funciona el tuyo.
Si lo que te frena es no saber qué te vas a encontrar
Antes de la primera sesión hay una valoración de 20 minutos por teléfono, por 20 €. Cuentas lo que te pasa, resuelves dudas y se decide qué tendría sentido. Sin comprometerte a nada más.
Reservar valoración · 20€ Ver terapia sexual onlineCómo termina la primera sesión
Con una primera idea de qué está pasando
No un diagnóstico cerrado, pero sí una hipótesis de trabajo: qué parece estar manteniendo esto, qué papel juega el contexto y qué papel juega lo aprendido.
Con un objetivo tuyo, no uno estándar
Qué quieres que sea distinto. Y conviene decirlo: el objetivo no tiene por qué ser el orgasmo, ni una frecuencia concreta, ni parecerse a lo que hace nadie. Es el tuyo.
Con un encuadre
Cada cuánto os veréis, aproximadamente cuánto puede durar el proceso y qué se espera entre sesiones. Porque el cambio ocurre ahí, no en la consulta.
Cuándo conviene además una valoración médica
Esto es parte del trabajo y se mira en la primera sesión, porque hay cosas que no se resuelven solo hablando. Si lo que te pasa incluye alguna de estas, lo que corresponde es ir en paralelo:
- Dolor en las relaciones, en la penetración o después. Ahí entran la ginecología y, muy a menudo, la fisioterapia de suelo pélvico.
- Cambios bruscos y recientes en el deseo o en la respuesta del cuerpo, sobre todo si coinciden con una medicación nueva.
- Sospecha de algo hormonal: tiroides, menopausia, posparto, anticonceptivos.
- Dificultades de erección que aparecen también a solas, no solo con otra persona.
Que haya una causa física no significa que la terapia sexual no sirva. Casi siempre hacen falta las dos cosas, porque alrededor de cualquier dificultad sexual se construye muy rápido un miedo, y ese miedo no se va con un tratamiento médico.
Preguntas frecuentes
¿Me van a explorar o tengo que desnudarme?
No. La terapia sexual es psicológica y se hace por videollamada. No hay exploración física en ningún momento del proceso.
¿Tengo que ir con mi pareja?
No. La mayoría de las personas vienen solas, incluso cuando la dificultad aparece dentro de una relación. Si tiene sentido incorporar a tu pareja más adelante, se habla y se decide, pero no es un requisito.
¿Y si me da muchísima vergüenza hablar de esto?
Es lo más normal del mundo y es el punto de partida de casi todo el mundo. Decirlo en voz alta al empezar —«me da mucho corte hablar de esto»— ayuda más de lo que parece, y es exactamente la clase de cosa que conviene que la terapeuta sepa.
¿Me van a mandar ejercicios con mi pareja?
A veces sí, y siempre acordados contigo. Se hacen en vuestra casa y a vuestro ritmo, nunca delante de nadie, y nunca algo que no quieras hacer. Si algo no te encaja, se cambia.
¿Cuánto dura el proceso?
Depende mucho de qué sea y de cuánto tiempo lleve. Hay motivos de consulta que se resuelven en pocas sesiones y otros que llevan meses, sobre todo si debajo hay una historia que también hay que mirar. En la primera sesión se da una orientación realista.
¿Sirve si no tengo pareja?
Sí, y es más frecuente de lo que se cree. El dolor, la falta de deseo, no llegar al orgasmo o la relación con el propio cuerpo se trabajan igual, estés o no con alguien.
¿Es lo mismo que la terapia de pareja?
No. En terapia de pareja el objeto de trabajo es la relación, y la primera sesión es siempre conjunta. En terapia sexual el objeto es lo que te pasa a ti con tu sexualidad, y puedes venir sola. A veces se combinan, y eso se decide según el caso.
Si quieres contarlo y ver qué haría falta
Empieza por una sesión de valoración: veinte minutos por teléfono, por 20 €. Escucho tu caso y te oriento hacia la psicóloga colaboradora que mejor encaja. No es una sesión de terapia y no tienes que contarlo todo ahí: es el paso previo para empezar por donde toca.
Reservar valoración · 20€ Ver quién te atenderíaSigue leyendo
- Terapia sexual online, cómo funciona el proceso completo.
- No disfruto del sexo, si ese es tu motivo de consulta.
- No llego al orgasmo, por qué pasa y qué se puede hacer.
- Me excito pero no siento deseo, cuando el cuerpo y las ganas no van a la vez.
- Cómo hablar de sexo con tu pareja, si antes de pedir cita quieres intentar la conversación.
Escrito por Celia Betrián, psicóloga y sexóloga, colegiada A-03213. Terapeuta de pareja y fundadora de Psicología y Celia, plataforma de terapia psicológica online especializada en vínculos y sexualidad.
Última actualización: 25 de octubre de 2026.
