6 ejercicios de terapia de pareja que parecen una tontería
Lo primero que pasa cuando los propongo en consulta es que alguien se ríe. Lo segundo, que a la semana siguiente vuelven diciendo que ha sido raro y que ha funcionado.
Son seis. Ninguno es original ni espectacular. Todos parecen demasiado simples para servir de algo. Y justo por eso funcionan: lo que está roto en la mayoría de las parejas que llegan a terapia no es nada sofisticado, es la capacidad de terminar una frase.
Diez minutos sin interrumpir
Uno habla diez minutos. El otro no dice nada: ni asiente demasiado, ni pone cara, ni va preparando mentalmente la respuesta. Solo escucha. Luego se cambia.
Parece poco. Suele ser la primera vez en meses que alguno de los dos termina una frase entera.
Lo difícil no es callarse. Es darse cuenta de la cantidad de cosas que uno se estaba perdiendo por ir construyendo la réplica mientras el otro hablaba.
Resumir antes de contestar
Antes de responder, repites en voz alta lo que has entendido. Si no era eso, tu pareja te lo corrige y lo vuelves a intentar. Solo cuando el resumen es correcto, contestas.
Es lento y resulta artificial los primeros días. Pero en la segunda o tercera conversación aparece el descubrimiento.
Lleváis meses discutiendo por cosas que ninguno de los dos había dicho.
Si vuestras discusiones acaban siempre igual, ese segundo es el que más rápido rompe el bucle. Hay más sobre eso en por qué discutís siempre por lo mismo.
La queja en una sola frase
Todo lo que quieres decirle, en una frase. Y que empiece por «me duele que» o «necesito que».
No vale encadenar. No vale el «y además». Una frase.
Lo difícil no es resumir: es darse cuenta de lo poco que hacía falta decir. Casi todo lo demás que se dice en una discusión es acompañamiento, defensa anticipada o munición.
Los treinta segundos de la puerta
Al llegar a casa, treinta segundos de saludo. Antes de contar nada, de mirar el móvil o de abrir la nevera. Mirarse, tocarse, preguntar qué tal. Nada más.
Es el que más se subestima y el que más parejas acaban conservando cuando terminan la terapia. Porque el día a día no se desgasta en las grandes conversaciones: se desgasta en los cien momentos pequeños en los que uno llega y el otro no levanta la vista.
Una pregunta a la semana
Una sola, de las que no se hacen: «¿Qué te preocupa últimamente que no me hayas contado?»
Con un detalle importante: un día fijo de la semana. Que no dependa de que a alguien le apetezca, porque si depende de eso no pasa nunca.
La primera vez os va a dar vergüenza. A la tercera os vais a enterar de cosas que llevaban meses encima de la mesa sin que nadie las nombrara.
La lista de lo que sí
Cada uno escribe tres cosas que el otro ha hecho bien esta semana. Por escrito, no de palabra.
Cuando una relación está mal, el cerebro deja de registrar lo bueno. No es mala fe: es sesgo de negatividad. Lo que confirma que estáis mal se graba, lo que lo contradice se pasa por alto.
Escribirlo obliga a buscarlo. Y lo que se busca, se encuentra.
Si llevas tiempo con la sensación de que ya no hay nada bueno que anotar, quizá te interese cómo saber si una relación merece la pena.
¿Habéis probado cosas así y no sostienen?
Es lo normal cuando debajo hay algo sin resolver. En terapia de pareja se mira qué está impidiendo que estos ejercicios cuajen, que casi nunca es falta de voluntad.
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Cuatro condiciones, por orden de importancia:
Uno cada vez
Si empezáis con los seis a la vez, abandonáis los seis el jueves. Elegid el que más os chirríe y haced solo ese durante dos semanas.
Día y hora
Lo que se deja «para cuando podamos» no se hace. Lo que tiene hueco en el calendario, sí.
Nunca en caliente
Se hacen para prevenir la discusión, no en mitad de ella. Durante una discusión el cuerpo está activado y nadie escucha, por mucho que se calle.
Jamás como arma
En cuanto aparece el «es que tú ni el ejercicio haces bien», el ejercicio ha dejado de ser un ejercicio.
Lo que estos ejercicios no hacen
Y aquí viene lo importante, porque es lo que más malentendidos genera.
Ninguno de estos ejercicios arregla una pareja. Lo que hacen es devolveros la capacidad de hablar, que es lo que hace falta para arreglarla.
Si entre vosotros hay una infidelidad reciente, una crisis abierta, violencia de cualquier tipo o una decisión de fondo que lleva años sin tomarse, estos ejercicios no van a resolverlo. Pueden incluso frustraros más, porque dan la sensación de que si algo tan simple no funciona es que no hay nada que hacer.
Y no es eso. Es que el problema estaba en otro nivel, y a ese nivel hace falta otra cosa.
Preguntas frecuentes
¿Funcionan estos ejercicios si solo los hace uno?
Algunos sí. Los treinta segundos de la puerta y la lista de lo que sí se pueden hacer en solitario y cambian el clima. El resto necesitan a los dos, porque son ejercicios de conversación.
¿Cuánto hay que hacerlos para notar algo?
Dos semanas con uno solo suele bastar para notar si os encaja. Lo que no funciona es probarlo dos días y concluir que no sirve.
¿Mi pareja se va a reír de esto?
Probablemente. En consulta pasa siempre. Lo curioso es que la misma persona que se rió el primer día suele ser la que más defiende el ejercicio tres semanas después.
¿Son ejercicios para parejas en crisis o para cualquiera?
Funcionan mejor como mantenimiento que como rescate. Una pareja que está bien y los incorpora previene mucho de lo que luego llega a consulta. Una pareja en crisis profunda necesita algo más que esto.
¿Esto sustituye a la terapia de pareja?
No. Son deberes que se mandan dentro de un proceso, no el proceso. Lo que hace la terapia de pareja online es entender por qué vuestra pareja concreta funciona como funciona, y elegir qué trabajar y en qué orden.
Si lo habéis intentado y no arranca
Que un ejercicio tan simple no cuaje casi nunca es falta de ganas. Suele significar que hay algo debajo que lo bloquea: resentimiento acumulado, una conversación pendiente desde hace años, o uno de los dos sosteniendo la relación en solitario y agotado de hacerlo.
Eso sí se puede mirar, y se mira mejor con alguien delante que no esté dentro del problema.
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Escrito por Celia Betrián, psicóloga y sexóloga, colegiada A-03213. Terapeuta de pareja y fundadora de Psicología y Celia, plataforma de terapia psicológica online especializada en vínculos y sexualidad.
Última actualización: 23 de octubre de 2026.
