Sexualidad

Me duele al tener relaciones: por qué pasa y qué hacer

Escuece, molesta, tira, o directamente no entra. Y llevas tiempo aguantando, disimulando o evitando, porque alguien te dijo que era normal al principio, que ya se pasaría, o que te relajaras un poco más.

El dolor en las relaciones nunca es normal y nunca hay que aguantarlo. Tiene causas concretas, casi siempre identificables, y tiene tratamiento. Lo que no tiene es un arreglo que puedas hacer sola a base de insistir.

Lo primero: el dolor no se aguanta

Es el mensaje más importante de todo el artículo, y va primero porque es el que más daño está haciendo ahora mismo.

Mucha gente aguanta durante años. Por no decepcionar, por creer que es cosa suya, por vergüenza a contarlo, o porque alguna vez preguntó y le dijeron que no era nada. Y aguantar no es neutral: empeora el cuadro.

Cada vez que atraviesas el dolor, tu cuerpo aprende que la penetración duele. Y lo que aprende, lo anticipa.

Por eso lo primero no es resistir mejor. Es parar y mirarlo.

Qué puede estar pasando

El término médico para el dolor en las relaciones es dispareunia, y no es un diagnóstico: es un paraguas. Debajo hay causas muy distintas, y por eso el primer paso siempre es averiguar cuál es la tuya.

Causas hormonales y de sequedad

Son frecuentísimas y muchas veces se pasan por alto. Si hay poca lubricación, hay fricción, y la fricción duele.

  • Menopausia y perimenopausia
  • Posparto y lactancia
  • Anticonceptivos hormonales
  • Algunos tratamientos oncológicos

Suelo pélvico demasiado tenso

Se habla mucho del suelo pélvico débil y muy poco del contrario. Un suelo pélvico hipertónico, con los músculos en contracción permanente, es una de las causas más habituales de dolor y es también una de las más tratables.

Aquí entra la fisioterapia especializada, y los resultados suelen ser muy buenos.

Causas ginecológicas

Hay un grupo de cuadros que requieren diagnóstico médico, y algunos tardan años en recibirlo precisamente porque el dolor se normaliza.

  • Endometriosis
  • Vulvodinia y vestibulodinia
  • Infecciones de repetición
  • Cicatrices de episiotomía o de cirugía
  • Afecciones de la piel de la zona

Y el miedo, que no es una causa menor

Cuando ya ha dolido, el cuerpo se prepara para que vuelva a doler. Esa preparación es tensión muscular, y la tensión produce más dolor. Es un círculo que se sostiene solo, y que puede seguir funcionando incluso cuando la causa inicial ya se ha resuelto.

Qué es el vaginismo, dicho claro

Una contracción que tú no decides

El vaginismo es una contracción involuntaria de la musculatura del suelo pélvico que hace que la penetración sea dolorosa o imposible. La palabra clave es involuntaria.

No es que te cierres. No es que no quieras lo suficiente. No es que estés tensa por nervios. Es un reflejo, igual que el que hace que parpadees cuando algo se te acerca al ojo: puedes saber que no hay peligro y el ojo se cierra igual.

Y es importante decirlo porque muchísimas personas con vaginismo llegan a consulta convencidas de que el problema es su actitud. No lo es.

El vaginismo tiene tratamiento y el pronóstico es bueno, pero requiere trabajo guiado y gradual. No se resuelve forzando, y forzar lo agrava.

El círculo que lo mantiene

1

Duele una vez

Por sequedad, por una infección, por tensión, por prisa, o porque fue una primera vez sin ningún contexto. La causa inicial puede ser pequeña.

2

Aparece la anticipación

La siguiente vez tu cuerpo ya no llega en blanco: llega esperando. Y esperar dolor es, literalmente, prepararse para él.

3

La musculatura se tensa

No por decisión tuya. El cuerpo protege la zona que registró como amenazada, y esa protección es contracción.

4

Duele más

Y además hay menos excitación, porque un cuerpo en alerta no se lubrica. Dos razones nuevas para que duela, encima de la primera.

5

Aparece la evitación

Empiezas a esquivar las situaciones, a buscar excusas, a tensarte solo con que te abracen por detrás. Y entonces el problema ya no es solo el dolor: es lo que ha hecho con tu vida sexual y con la relación.

Esto explica algo que confunde mucho. Hay personas que resuelven la causa física —se tratan la infección, empiezan con estrógenos locales, se operan— y siguen teniendo dolor. No es que el tratamiento no funcione: es que el círculo del miedo sigue girando por su cuenta y hay que desmontarlo aparte.

Si llevas tiempo así y no sabes a quién acudir

Es el motivo de consulta en el que más gente da vueltas durante años sin que nadie le explique el orden. En la valoración te oriento sobre qué mirar primero y con quién, aunque parte del trabajo no sea psicológico.

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Esto no se trata desde un solo sitio

Y conviene saberlo antes de empezar, porque evita meses perdidos. El dolor en las relaciones casi siempre necesita tres patas, y faltando una el resultado se queda a medias:

  • Ginecología, para descartar o tratar lo orgánico. Es el primer paso y no es opcional. Si ya has ido y te han dicho que no tienes nada, pide que se mire específicamente el dolor: «no tienes nada» a veces significa «no tienes una infección».
  • Fisioterapia de suelo pélvico, cuando hay hipertonía. Es la pata que más se desconoce y la que más cambia las cosas en poco tiempo.
  • Trabajo psicológico y sexológico, para el círculo del miedo, la anticipación, la evitación y lo que esto haya hecho con tu relación y con tu forma de verte.

Que haya una causa física no significa que la parte psicológica sobre. Y que el miedo sea parte del problema no significa que esté «en tu cabeza». Las dos cosas son verdad al mismo tiempo, y por eso hace falta mirar las dos.

Lo que no funciona

Aguantar y ya se pasará

No se pasa, y además enseña a tu cuerpo que la penetración duele. Es lo que convierte un problema puntual en uno crónico.

Relájate un poco

Si la contracción fuera voluntaria, este consejo valdría. No lo es. Decirle a alguien con vaginismo que se relaje es como pedirle que no parpadee.

Una copa de vino antes

Baja la alerta un rato y rebaja la sensibilidad, así que puedes atravesar el dolor sin notarlo tanto. Eso no es mejorar: es anestesiar la señal que te avisa de que pares.

Practicar más, a ver si se acostumbra

La exposición gradual sí es parte del tratamiento, pero guiada, sin dolor y a un ritmo concreto. Hacerlo por tu cuenta aguantando molestias es exactamente lo contrario y refuerza el reflejo.

Dejar de intentarlo y punto

Es comprensible y a corto plazo alivia, pero la evitación mantiene el miedo intacto. Y suele acabar afectando a la relación mucho más que el dolor en sí.

Qué hace exactamente la parte psicológica

Porque «ir a terapia» no dice nada concreto. Lo que se trabaja es esto:

  • Desmontar la anticipación, que es el motor del círculo. Se hace con exposición gradual y sin dolor, no con fuerza de voluntad.
  • Recuperar la sensación de control: poder parar en cualquier momento es lo que permite al cuerpo bajar la guardia. Sin esa salida no hay relajación posible.
  • Sacar la penetración del centro mientras se trabaja lo demás, para que la vida sexual no quede en pausa durante meses.
  • Lo que esto ha hecho con tu relación: la culpa, el sentirte en deuda, el miedo de tu pareja a hacerte daño, las conversaciones que se dejaron de tener.
  • Lo que esto ha hecho contigo, que es la parte de la que menos se habla y la que más pesa: la sensación de estar defectuosa, de no servir, de no ser una mujer completa.

Y una posibilidad que conviene nombrar

A veces el dolor aparece porque se están manteniendo relaciones que en realidad no se quieren tener. Por no discutir, por sentirse en deuda, por evitar el enfado del otro. Ahí el cuerpo no está fallando: está diciendo lo que no se ha podido decir con palabras, y el problema no es el suelo pélvico.

Si te has reconocido en esto, puede ayudarte leer qué es el consentimiento sexual, porque ceder no es consentir. Y si hay presión, miedo o algo que no te atreves a contar, en España puedes llamar al 016: es gratuito, atiende 24 horas en varios idiomas y no deja rastro en la factura. También responden por WhatsApp en el 600 000 016.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que duela las primeras veces?

Puede haber molestia por tensión o por falta de lubricación, pero dolor como tal no es un peaje obligatorio, y desde luego no es normal que siga doliendo después. Esa idea de que al principio duele y ya está ha hecho que muchísimas personas aguanten años.

He ido al ginecólogo y me dicen que no tengo nada

Pasa muy a menudo y no significa que te lo estés inventando. Dos cosas: una revisión normal no descarta hipertonía de suelo pélvico, que no se ve en una ecografía, y hay cuadros como la vulvodinia o la endometriosis que tardan en diagnosticarse. Pide específicamente una valoración del dolor y, si puede ser, de suelo pélvico.

¿El vaginismo se cura?

Tiene buen pronóstico con tratamiento adecuado, y el adecuado suele ser combinado: fisioterapia más trabajo psicológico, de forma gradual. Lo que no funciona es forzar ni esperar a que se resuelva solo.

¿Me van a explorar en la terapia sexual?

No. La terapia sexual es psicológica y se hace por videollamada: no hay exploración física en ningún momento. La parte de exploración, si hace falta, corresponde a ginecología o a fisioterapia. Puedes ver cómo es la sesión en cómo es la primera sesión de terapia sexual.

¿Sirve el lubricante?

Ayuda bastante cuando hay sequedad y no tiene contraindicaciones, así que úsalo sin reparos. Pero si el dolor es por tensión muscular o por un cuadro ginecológico, el lubricante no lo resuelve: quita la fricción, no la causa.

¿Tengo que ir con mi pareja?

No hace falta. La mayoría de las personas empiezan solas. En algún momento puede tener sentido incorporar a tu pareja, sobre todo si hay evitación o si la relación se ha tensado alrededor de esto, pero se decide sobre la marcha.

¿Cuánto se tarda?

Depende mucho de la causa y de cuánto tiempo lleve. Cuando hay una causa física identificada y tratada, la parte psicológica suele ir rápido. Cuando el círculo del miedo lleva años girando, lleva más, y aun así es de los motivos de consulta con mejor pronóstico.

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Escrito por Celia Betrián, psicóloga y sexóloga, colegiada A-03213. Terapeuta de pareja y fundadora de Psicología y Celia, plataforma de terapia psicológica online especializada en vínculos y sexualidad.
Última actualización: 25 de octubre de 2026.

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